Comentarios

 
Inicio
Programa
de resumenes
Acerca de nosotros
 
 
 

 

 

 

Najmeh Shobeiri*

«¡Cuánto se parece todo a Irán!».

Quizá esta sea la frase más pronunciada por los iraníes que viajan a España. Pues también fue la impresión personal de mi primer viaje. En aquel entonces, a pesar de mi temprana edad, no me sentía como una extraña en un país ajeno.

Muchos años después, durante mi primer paso por Andalucia, tras mi periplo entre las callejuelas laberínticas de los pueblos y ciudades andalusíes, con la fragancia de naranjas amargas, me encontré como en los entrañables callejones de los pueblos y ciudades de Irán. Sin duda alguna, la hermosa Alhambra, los trazados y diseños de sus preciosos jardines y las inscripciones que rezan «Dios es el único Vencedor» representan algo que forma parte de cualquier iraní.

Mi entrada a la mezquita de Córdoba es una historia sobre la que preferiría relatar una novela y no una crónica. Hace muchos años, cuando salía del patio de la mezquita de Córdoba, me dije a mí misma: «Algún día tendré que compartir con la gente de mi país esa sensación de fusión cultural, esos vínculos e imágenes tan nuestros, la extraña combinación entre mezquita eiglesia, los arroyuelos de Granada, la fragancia de las naranjas amargas, el paso por el Guadalquivir, la filosofía de Averroes, los recuerdos de las atalayas y las alegrías y tristezas de Al-Andalus».

Al-Andalus tan Cercano y tan lejano. Al-Andalus tan extraño y tan familiar.

En términos generales, Sevilla, Córdoba y Granada están tan repletas de civilización, historia, filosofía, misticismo, amor, odio, ira y alegría como lo están de literatura.

Tengo fe en que la Universidad AllamehTabatabaií será anfitriona de grandes sabios que en este congreso se dedicarán al estudio de aspectos filosóficos, místicos, artísticos, etc. de esta civilización.

Como punto final, les expreso mi alegría por poder realizar un añorado sueño y por poder inhalar el aroma de Al-Andalus en nuestro querido Irán islámico.

Estamos seguros de que los apasionados pasos de los entusiastas participantes nos harán recordar el fervor que provoca la magnificencia de los jardines andalusíes.

 

*Faculty of Persian Literature and Foreign Language Allameh Tabatabai University

 

****************************************

 

 

 

Emilio González Ferrín*

El Renacimiento andalusí

                Al-Andalus no es un tiempo pasado, sin más; es un componente. Los tiempos pasan (aunque a veces se resistan a hacerlo), y los componentes se diluyen sin que los grumos, al principio reacios, supongan al final mayor cortapisa frente a la tónica general que impera en la Historia en marcha: siempre se acaba mirando hacia el futuro; lo importante es siempre cómo afrontamos cuanto viene. Ese al-Andalus como componente, en nuestra opinión, es la matriz de Occidente, de la Europa que en al-Andalus saltó del Medievo para vivir un primer Renacimiento. Sin embargo, la historia de Europa se ha escrito siempre contra el Islam, y al-Andalus formó parte de la Edad de Oro de Dar al-Islam. ¿Cómo hacer compatibles esas ideas; esa Edad de Oro del Islam forjando la Europa del Renacimiento?

Pues probablemente depende de lo que decíamos; de cómo miramos el futuro. De si somos capaces de imaginar un futuro quecontenga o no la referencia a mundos compatibles; frases que incluyan términos como Occidente e Islam sin mayor contraste. Sólo con una mente abierta a cuanto se nos presenta, y no presentando las cosas según las teníamos ya pensadas, seremos capaces de comprender la magnífica complejidad de la historia. De superar la dualidad mental en la que nos han educado; de exclusividad entre culturas, idiomas, religiones.

De hecho, la compatibilidad histórica de Al-Andalus como Edad de Oro del Islam y Renacimiento europeo es probablemente la mejor educación intelectual para futuribles. Pero para comprenderla habrá que superar las reservas con que en un determinado rincón de Europa hemos contemplado siempre un tiempo propio, sentido como ajeno, por culpa de una pobre educación acerca de los mitos fundacionales de España. O, si no, a la contra: porque en ese rincón de Europa siempre se ha pensado que quien se sintiera orgulloso de heredar un tiempo como el andalusí, resulta que formaba parte de una cierta quinta columna de la desintegración patriótica.

Así, quien hoy busque a al-Andalus, se encontrará con un algo esparcido, mutilado y tan mudado de color, que toda muestra será siempre metonimia: la parte por el todo. Ya sea vilipendiada, ninguneada o, por el contrario, sobredimensionada y ensalzada. La parte siempre folklórica por un todo tan específico como normal.

                Normalizar la lectura del tiempo andalusí, equilibrar su sentido histórico, es una inmejorable forma de educación para el futuro. Sobrepasa la pobre sensación de Estados monoparentales (religión, idioma, regionalismo genético), alimenta la percepción de la riqueza cosmopolita y contribuye, en definitiva, a contemplar la historia mirando hacia las ramas, conscientes de la firmeza de las raíces.

*Universidad de Sevilla

 

****************************************

 
 

 Manuel García Fernández*

LA ÚLTIMA FRONTERA DE AL-ANDALUS EN LA PENÍNSULA IBÉRICA. ANDALUCIA Y EL REINO DE GRANADA ( SIGLOS XIII-XV)

 Es por todos sobradamente conocido que durante los siglos XIII, XIV y XV, Andalucía fue el escenarío singular y extraordinario de una frontera. Una pretendida delimitación geográfica regional del reino de Castilla y León con el reino nazarí de Granada, como legítimo heredero de la antigua civilización de al-Andalus en la Penisula Ibérica. Una frontera que casi nunca fue estable; sino que se desplazó al compás cronológico del avance territorial cristiano de norte a sur, desde el valle del Guadalquivir, por las campiñas meridionales y las primeras estribaciones de las sierras penibéticas, hasta llegar al litoral granadino. Una raya terrestre pero también marítima por el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán en el Mediterráneo más occidental. Un límite que separaba civilizaciones y que no obstante también las acercaba. Una inmensa zona de vacio, una vasta tierra de nadie; y al mismo tiempo una banda de posibles y variadas atingencias vecinales, que en el antiguo reino de Sevilla se llamaría con el tiempo la Banda Morisca. Una embarullada linea fortificada y encastillada de mutua separación política y administrativa oficial; y contradictoriamente un espacio oficioso de múltiples contactos personales y relaciones vecinales unas veces violentas, desde luego; pero otras, la mayoria, pacíficas, comerciales y también culturales entre cristianos y musulmanes de ambos lados del contorno divisorio.

Desde el siglo XI dos civilizaciones diferentes – pero a veces complementarias- en dos modelos de estados heterogeneos en religión y mentalidades se asomaban y contemplaban por aquella ventana, siempre abierta, que fue la frontera andaluza y granadina desde el siglo XIII hasta el siglo XV. Y este es um ámbito de la experiencia fronteriza muy interesante, porque la imagem del otro, la del vecino fronterizo, con su carga ideologíca, tendenciosa y antagónica pero tambien cargada de humanidad, nos introduce en el contexto más vivo y real de la convivencia fronteriza, o mejor de la coexistencia, entre cristianos y musulmanes en la frontera de Andalucía con el reino nazarí de Granada, en la última frontera con al-Andalus en la Penísula Ibérica. Un ámbito desconocido de la investigación medievalista en el que es necesairio abundar.; en los contactos pacíficos entre cristianos y musulmanes que garantizan la dura supervivencia de todos los días a mabos lados de la raya fronteriza en la Peninsula Ibérica.

Sus protagonistas, nobles, caballeros, alfaqueques, oficiales y funcionarios varios, comerciantes y buhoneros, ganaderos, homicianos, cautivos, renegados y aventureros, hombres casi siempre anónimos para la Historía, eran seres que desde su quehacer diario en las villas y ciudades de ambos lados de la linea fronteriza forjaban los rasgos más identificativos que han caracterizado a estas tierras del sur de Europa hasta el presente; estableciendo, tal vez sin saberlo, las bases de las actuales identidades colectivas, las convicciones y formulaciones políticas, sociales, economicas y 2 mentales, que de uno u otro modo, han perdurado en Andalucía y el litoral del Mediterraneo más occidental y meridional casi hasta nuestros días.

 Por ello es importante acercarse hoy – en medio de tanto choque político de rancias civilizaciones- a aquel tiempo bajo medieval y a su espacio físico andaluz; para averiguar qué sucedió realmente, cómo convivieron y coexistieron, cómo se vieron unos y otros – cristianos y musulmanes- y cómo la ultima frontera de al-Andalus, en fin, impregnó las raices más profunda del futuro de sur de España, de Europa. Porque el lance fronterizo en su vertiente más amplia y globalizadora regional constituye el crisol y el catalizador donde se fundieron, gestaron y derivaron muchas de las peculiaridades de la historia común de muslmanes y cristianos ya desde la baja edad media hasta el inicio de la modernidad de España. Nunca se podrá entender del todo la realidad histórica de Andalucía y también del Reino Nazarí de Granada, como ultimo reducto de la civilización de al-Andalus en la Penisula Ibérica, sin una referencia si quiera sea elemental al hecho fronterizo andalusí común como subjeto histórico preferente de nuestra región durante los siglos XIII-XVI.

Rasgos identificativos, en fin, de la España Medieval gestados a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV en la frontera del antiguo reino de Granada, la más estable y definitiva de todas las fronteras con al-Andalus desde el siglo XI, que forjarían después los caracteres básicos del Imperio Hispánico en Europa y especialmente en América, cuando la frontera del Islam peninsular era ya sólo un vago recuerdo, fundamentado en la toponimia de algunos de sus viejos enclaves fortificados, desprovistos de su función militar, cargados de añoranzas y leyendas heroicas de la caballería y la cultura medieval – cristiana y musulmana- en los romances fronterizos y moriscos del siglo XVI.

En consecuencia, pues, el Congreso Internacional sobre El Legado de al-Andalus, (Persia- Península Ibérica) organizado por el Departamento de Lengua Española de la Universidad de Alame Tabatabai, a celebrar los días 17 y 18 de noviembre 2015 en la ciudad Teherán (Irán), constituye una excelente oportunidad no sólo el mutuo conocimiento histórico sino también para el diálogo entre antiguas culturas y civilizaciones.

 *Catedrático de Historia Medieval,  Universidad de Sevilla.

 

****************************************

 

 

Diego MOYA

LA CONFERENCIA IBERO-IRANI

Sorprendido estoy por la amplitud de miras de este Congreso al invitar como participantes a artistas contemporáneos. Visto que el tema tiene un carácter académico y de investigación sobre nuestras relaciones culturales desde un pasado lejano, en mi caso tengo que adelantar que eso se ha producido de forma muy viva y nada lejana: en un presente bien cercano, a través de algunas corrientes de pensamiento tradicional iraníes, y en el desarrollo de mi trabajo como artista.
Por otra parte,  y por mi condición de andaluz de origen, siempre me interesó la cultura andalusí que se desarrolló en mi tierra durante toda la Edad Media. Y aprendí a descubrir la larga línea cultural y artística que unió Persia con el mundo árabe, que dio ejemplos tan impresionantes como la gran Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada.
Allí viajé desde pequeño de la mano de mi padre, impregnándome de aquella belleza, de tan diferente origen que la que se suele encontrar por el resto de Europa. Y de mayor he ido aumentando mis lecturas sobre estos temas desde diferentes perspectivas  que me han ido dando una visión bastante amplia de ellos.
Adelanto ya que mi forma de entender el arte que realizo es de raíz abstracta, así que no hay que esperar en mi trabajo referencias formales a ninguna cultura en concreto, sino que éstas (las culturas) operan desde el fondo de una determinada síntesis donde corrientes de pensamiento muy diversas, entre ellas la iraní, han ido generando las diferentes etapas de mi trabajo, que espero poder mostrar en imágenes durante el desarrollo de mi ponencia.

 

 

****************************************

 

 

Beatriz Salas de Rafiee*

 El Ándalus y su relación con el mundo persa

Un esfuerzo meritorio del equipo académico organizador de la prestigiosa universidad iraní Alameh Tabatabai y de la incansable hispanista, la Dra. Najmeh Shobeiri. Desde que supe la temática de este congreso internacional me atrajo sobremanera. Promete ser sumamente cordial e interesante por la diversidad de puntos que abarca. En realidad, toca todos los aspectos de la vida. La complejidad de una relación que se extiende desde el pasado, llega a nosotros y se proyecta en el futuro. Tema de increíble atractivo y en el que las raíces de eventos de política, intriga y diplomacia, por citar algunos, las encontramos en la historia de estos vínculos. Su estudio es necesario, ya que nos ayuda a comprender muchos hechos que estamos viviendo en la actualidad. ¿Por qué no se expandió más la cultura de Al Ándalus? ¿Se podría afirmar que el esplendor de Al Ándalus finalizó en 1492, y que ese paraíso perdido quedó, de verdad, perdido para siempre? Son elementos de reflexión fascinantes que conviene recordar y comentar entre todos. Personalidades y especialistas de diversos países y latitudes se reúnen, y será interesante comprobar que puntos en común nos unen a Persia, la lejana, la misteriosa, la sofisticada nación que he hecho mía.

*Profesora del departamento español de la universidad Azad islámica de Teherán

 
 
 

Info@AlAndalus2015.ir