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La Mezquita de Córdoba y el palacio de Madinat al-Zahra: los califas omeyas de al-Andalus entre la ortodoxia religiosa y la ciencia

Susana Calvo Capilla

Universidad Complutense, España

Mi intervención se centrará en uno de los períodos de mayor esplendor de la cultura islámica en la península Ibérica: el siglo X. La proclamación del califato por Abderrahmán III en 929 permitió que al-Andalus se convirtiera en el foco cultural y artístico más importante del Mediterráneo occidental, en rivalidad directa con los califatos abasí y fatimí, así como con el imperio bizantino. Los proyectos arquitectónicos de Abderrahmán III y al-Hakam II, aunque inspirados en sus ancestros de Damasco y en los modelos del Mediterráneo oriental, contribuyeron a la elaboraciónde una identidad propia que marcará la historia posterior de al-Andalus. Frente a la idea de que los andalusíesse limitaban acopiar unos patrones orientales y a rivalizar con los fatimíes, idea en la que se ha insistido en exceso, la Mezquita de Córdoba y la ciudad palatina de Madinat al-Zahra reflejan la independencia del califato andalusí en la creación de unos modelos artísticos, culturales y políticos propios. Los omeyas cordobeses adoptaron en sus espacios de representación, palatinos y religiosos, toda una serie de signos regios usadosdesde la Antigüedad, al tiempo que se apropiaban la herencia hispana (romana e hispanovisigoda). Otra herramientausada en su discurso legitimador fueel impulso del conocimiento,la recuperación de las llamadas “ciencias de los Antiguos”y el cultivo de las ciencias religiosas. Mediante el análisis de estos dos monumentos de Córdoba desde perspectivas diferentes a las manejadas hasta ahora, sin la carga nacionalista, romántica u orientalista que marcaron los estudios de al-Andalus durante buena parte del siglo XX, se puede advertir la importancia que tiene nuestro patrimonio artístico en la comprensión de nuestro pasado. Así, por ejemplo, lasinscripciones coránicas de la Mezquita de Córdoba aportan información no sólo sobre la imagen que los califas andalusíes querían proyectar de sí mismos, como guías supremos y garantes de la ortodoxia sunní, sino también sobre el papel de la mezquita en la vida urbana. Por su parte, las esculturas romanashalladas entre las ruinas de Madinat al-Zahra nos han servido para profundizar en un aspecto sólo esbozado por las fuentes escritasy apenas debatido por la historiografía: el papel de la Antigüedad clásica en el arte y en el discurso ideológico del Califato de Córdoba.


 
 
 

 

 
     
     
     
     
 

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